Presenta junto a su mujer, la escritora SILVANA BOGGIANO
Ciclo declarado de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, apadrinado por el poeta don Horacio Ferrer
en el Bar Tuñón- con la participación de Juan "Tata Cedrón
Sus creadores, Silvana Boggiano y Juan Vattuone, sostienen que hay un tango oficial y otro subterráneo.
Así, tienen la intención de difundir lo que se mantiene oculto.
Siguiendo a sus deseos y ganas, idearon la participación de autoras
y compositoras contemporáneas y la convocatoria de cantantes que las interpreten.
Juan hará lo suyo sobre el escenario y compartirá con una poeta y una cantante en cada espectáculo semanal.
Jueves 31 de agosto de 2006
Los tangos de una "ciudad oculta"
Vattuone y un desfile de cantantes
Para el show de apertura, además del extravertido y políticamente incorrecto Vattuone estarán el padrino Ferrer y Juan "Tata" Cedrón.Con puesta en escena de Carlos Durañoña, el espectáculo tendrá los restantes viernes más músicos y poetas invitados. Siempre serán dos o tres por noche.En la segunda fecha participarán el letrista Héctor Negro, Acho Estol y Dolores Solá (del grupo La Chicana) y Anita Vattuone. El 15 de este mes estarán Luis Alposta, Daniel Melingo y Julieta Vattuone.
Para el 22 se prevé la participación de Alejandro Szwarman y Claudia Levi y en el cierre del ciclo estarán Nacho Wisky, Dema y su Orquesta Petitera, Raymundo Rosales y Javier Cardenal Domínguez.*****
FESTIVAL DE TANGO - BUENOS AIRES 2007-
Viernes, 23 de Febrero de 2007
JUAN VATTUONE Y SU “CIUDAD OCULTA”En busca de nuevos autores
Por Karina Micheletto//
Juan Vattuone es uno de los cultores actuales del tango actual, una redundancia que hace falta utilizar entre tanto cantante y grupo tanguero joven que descarta por principio cualquier repertorio nuevo. Junto a la escritora e investigadora del tango Silvana Boggiano, Vattuone encaró el proyecto Ciudad Oculta, que reunió a un grupo de noveles autores y destacadas firmas del tango que estrenarán sus “tangos del mañana” .
El artista se presenta como un demiurgo. Es ángel y demonio. Recorre su cielo y su lodo, a partir de un repertorio distinto y espacioso. Es difícil contener diferencia y variedad al mismo tiempo, pero JuanVattuone se las arregla para que ambas le pertenezcan. Toma el tango -o el tango lo toma a él-, desde su raíz pintoresca y social en versos que le salen como la albahaca fresca. Crea un lenguaje totalmente actual, sin abandonar la fuente de un siglo de orilla y arrabal. Este decir artístico es consecuencia de su sentir y de su hacer en la vida: "yo soy tango en una parte genuina de mis partes". Mezcla de clown cándido y quijote arrabalero, nos sorprende con historias en la cocina de su casa y, desde allí, nos lleva más allá, nos vuela hacia la inquietud , la oscuridad, el vértigo, nuestras miserias, la identificación. La ternura, sin embargo, atraviesa sus temas como una daga que abre cada anécdota: la situación actual del ser argentino ("Argentina de argentinos"), la realidad del día a día en esta ciudad anónima y diagramada ("Viva Buenos Aires"), el deseo de un amor imposible a pesar de la acidez del duelo ("Jugo de limón"), la realidad de los chicos de la calle, en su decir, "los hijos de la patria" ("Pequeños seres vagabundos"), el humor irónico y desopilante en boca de su personaje Rodolfo "Bocha" Burdovio ("La chacón de mi naerma"), el bajo fondo y la fuerza del amor para cambiar la vida ("Un chabón jailaife"), la mujer desde una mirada despojada de machismo ("La Yoli, esa mariposa"), la hipocresía de nuestras instituciones ("El yuta Lorenzo"), el amor trunco desde la pena y no desde el rencor ("Sábanas vacías"), la máscara y la construcción propia ("Por querer cambiar"), la esperanza renacida diariamente a pesar de las heridas ("Peces de colores") Todo está sustentado por la resistencia, y ésta es su mayor transgresión: enfrentarnos cara a cara con el amor, la violencia, la cobardía, la pasión. Es decir, nos enfrenta a nosotros mismos. Su música es la síntesis de varias influencias rítmicas, porque rompe moldes a través de su intuición. Recorre así, desde el tango tradicional hasta el apiazzollado, las milongas criollas, el bolero, el candombe, la chacarera, el blues y la canción. Dice que la duda lo conduce al papel y la guitarra. Sea como sea, hacer arte es para Vattuone, un acto de amor, nada menos que combatir la muerte, desde abajo y desde el balcón más elevado, hacia un futuro sin fronteras.
* Silvana Boggiano es autora del libro La madriguera, y miembro de grupos de investigación argentino-uruguayos el Tango.